Hace varios meses llegué a la finca de la Tia Lola muy lejos del pueblo San José, mi mamá decía que me portaba mal en la escuela y que en el monte aprendería a valorar las cosas, estaba triste al principio porque no habían niños, solo mis dos tíos, animales y muchos árboles, todo era muy lento; hasta que un día soleado y al caer la tarde pasaban unos soldados por el patio de nuestra casa y después de que varios cruzaron, un niño asomaba su agotada cara en lo bajo de la loma y tras de el más y más, yo dije son soldados pequeños y una risa de pensamiento se puso en mi y dije, yo podré ser un niño soldado ? Sería chevere jugar con ellos en la montaña y dispararnos de mentiritas.

Una recopilación de historias mágicas, realistas surrealistas o como te las quieras imaginar, personales y de compañeros de vida de un zorro de la montaña en el sur del universo.

Belén de los Andaquíes – Caquetá COL

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